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Latido Blanquiverde: Sonrisas y lágrimas

 

Me gustaría explicarles cómo funciona nuestra Liga Adelante. La mejor definición que os podría dar se resume con un equipo: Córdoba C.F.

Efectivamente; no hay mejor manera de describir una liga en la que ahora mismo nos encontramos a la deriva y sin saber muy bien el rumbo que vamos a tomar en las próximas semanas.

Latido Blanquiverde: Sonrisas y lágrimas | Foto: Edu Luque

Latido Blanquiverde: Sonrisas y lágrimas | Foto: Edu Luque

Cuatro semanas regalando puntos en nuestro feudo, siendo de los mejores equipos como visitante, con un equipo que no juega absolutamente a nada, un delantero que no puede soportar todo el peso de un equipo de este nivel, aunque a él precisamente el nivel le sobre para estar donde está, un entrenador que empieza a dejar de tener argumentos para que la gente siga enchufada, una afición que se cansa de ver perder a su equipo, un consejo del que suenan reuniones que mejor ni nombrarlas y dentro de todas estas turbulencias, y a falta de 13 fechas para que la liga regular acabe, estamos en puestos de liguilla y a tan sólo 3 puntos del ascenso directo.

Entonces, ¿cuál es el problema?

Pues bien, indiscutiblemente nuestra posición es bastante apetitosa, pero viendo los partidos que se están sucediendo y los últimos resultados obtenidos, el futuro de este equipo no es muy deseoso. Se ha marchitado toda la ilusión provocada en la primera vuelta que parece ser un espejismo, dentro de un desierto de resultados que impulsan cada semana más, a pitar a nuestros jugadores una vez terminado el paupérrimo partido que son capaces de realizar sobre el verde del Arcángel.

Comienzo a querer llorar porque las expectativas de mi cabeza empiezan a aplastarse con la realidad de un año que puede pasar desapercibido; y creo que muy buena ocasión de volver a volver, se nos va a escapar. Y no quiero dejar de reír, porque si hubiera estado de viaje sin saber absolutamente nada y acabara de llegar, me gustaría ver a nuestro equipo en la situación que tiene en la tabla.

Difícil y molesto momento que atravesamos. Abonados de mis inmediaciones comienzan a faltar, el niño de al lado ya se duerme; no tiene nada que ver y los aplausos del principio se han convertido en pitos merecidos.

Volver a creer, eso queremos pero, ¿cómo se hace?

 C. Aranda Segador

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