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Latido blanquiverde: jugando con las alturas

¿Somos tan buenos? ¿Tenemos equipo para ascender? ¿Y si no cumplimos el objetivo?

Son tantas las preguntas que el cordobesismo se hace después de los últimos resultados, que la expectación creada tras el final de la primera vuelta se ha quedado varada en el tiempo, a la espera de que el equipo cordobés reaccione y vuelva a lograr una victoria que ya se le resiste por tercera jornada consecutiva.

Latido Blanquiverde: Jugando con las alturas

Latido Blanquiverde: Jugando con las alturas

Después del triunfo algo tenue que cosechamos en tierras almerienses, sólo han venido derrotas. Derrota en el llamado ‘campo de la pulmonía’ donde la niebla vallisoletana del comienzo de partido, nos nubló las ideas y nos hizo claudicar en una mañana fría pucelana. Luego Leganes, un partido loco y absurdo que se nos revolvió y nos quitó los puntos en 5 minutos fatídicos que son difíciles de explicar y mucho más de asimilar. Y de nuevo otra anécdota que contar de nuestro Córdoba, en Alcorcón, un partido controlado a falta de 15 minutos y con mucho cordobesista en la grada, volvió a enseñar la cara amarga de los encuentros y se volvieron a escapar otros tantos de los que ya hemos perdido.

La verdad es que después de tanto resultado adverso seguimos donde debemos; pero en realidad, ¿tenemos capacidad para estar donde estamos? El equipo se ha resentido, aunque el discurso de jugadores y entrenador sigan estando inmaculados, pero si que la afición se ha debilitado y comienzan a no ver claro lo de subir de categoría.

Éste domingo comienzan a sucederse las llamadas ‘finales’, partidos contra equipos llamados a luchar contra nosotros por los puestos de arriba, de las que debemos salir victoriosos y donde debemos de asegurar los puntos que en otros partidos se nos esfuman de una manera algo impropia de un equipo llamado a ser ‘aspirante’. Ojala no haya que tirar de memoria al final de temporada, para recordar los escalones que teníamos subidos y en pocos minutos hubo que bajarlos.

Pocos matices nos quedan por achacar a las derrotas blanquiverdes, el límite del sentimiento comienza a llegar a su extremo y el invierno vivido tan soleado de las tardes y noches futboleras cordobesistas, puede convertirse en un verano lluvioso y gris, que haga sacar el ‘paraguas’ a San Rafael, para prevenir un chaparrón de improperios, que los aficionados otorguen al equipo que hizo posible ilusionar cuando era desilusionante, y que puede no consumar el proyecto encomendado algunos meses atrás.

¡Peligro de caída! No andar por el borde.

C. Aranda Segador

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