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El patio de los naranjos: La élite y el deporte base

En el mundo de los entrenadores se dice y piensa como norma general que el objetivo que tienen que tener cada uno de ellos es: intentar conseguir llegar al máximo nivel, competir frente a los mejores, disputar las grandes competiciones, conseguir títulos y convertirse en el referente de cada deporte, es decir, llegar a la élite.

Pues bien, este pensamiento no puede estar más alejado de la verdadera realidad, o al menos, de lo que en realidad debería pensarse. Está claro que a todo entrenador le gustaría vivir y disfrutar de lo que supone formar parte de la élite de un deporte, competir frente a los mejores con tu equipo o con los deportistas a tu cargo. Pero al margen de “La Élite”, hay un término, que a priori, parece muy lejano respecto al atractivo que produce el anterior, pero que lleva consigo una riqueza inmensamente superior, este término no es otro que el de “Deporte Base”.

En muchas ocasiones, se nos olvida que la élite, sin el deporte base, no istiría.

El patio de los naranjos: La élite y el deporte base

El patio de los naranjos: La élite y el deporte base

La base es el punto de partida de todo, de los mejores deportistas, de los mejores equipos, de los mejores clubes, de todo. No todos los deportistas llegan a la élite, al igual que tampoco lo hacen todos los entrenadores y demás personas que componen el mundo del deporte, pero si nos paramos a pensar, hay una cantidad grandísima de personas que han hecho posible que estos “privilegiados” hayan conseguido llegar hasta ahí. Tristemente, estas personas, importantes como las que más, siempre se encontrarán en un segundo plano, porque su forma de vida es el trabajo y la dedicación, no el colgarse medallas, cuando ellos, son los que tienen el mayor de los méritos.

Seguramente para entender todo esto completamente hay que vivirlo desde dentro, pero lo que te da el deporte base no te lo da ningún título o máxima categoría. El deporte base es puro, limpio, trabajo, esfuerzo, ilusión, aprendizaje, crecimiento, formación, desarrollo, es una escuela de la vida, trabajar con niños y niñas, cambiar su estilo de vida, su forma de ser, sus aspiraciones… El deporte base es el mayor rey mago del mundo del deporte, te regala satisfacciones, experiencias y vivencias que jamás encontraremos en la tan perseguida “Élite”.

No hay cosa más enriquecedora que trabajar con niños, son esponjas dispuestas a absorber cada segundo que inviertas en su crecimiento, son moldes que puedes trabajar y darles forma de la manera que quieras, ellos ponen a tu disposición todas sus ganas e ilusión para aprender, disfrutar y crecer como deportistas, solo hay que cuidarlos y devolverles como mínimo la misma cantidad de ilusión y ganas. Cada día es una nueva oportunidad para ayudarles a crecer como deportistas y personas. Los entrenadores de base tienen que tener un único objetivo: educar y enseñar, inculcar los valores del deporte, y a partir de ahí, ayudarles a crecer para perseguir los sueños de cada uno.

El ganar un título, el estar en una máxima categoría, el enfrentarte a los mejores, es algo que te enorgullece, que te hace sentir grande, pero a mí me vais a permitir deciros lo que de verdad te hace sentir grande.

Coger a un grupo de niños desde pequeños y dedicarles todo el tiempo del que dispongas a trabajar con ellos, esforzarte en estar a la altura de sus aspiraciones, hacerles creer a la vez en ti y en ellos mismos, verlos crecer junto a ti…

El patio de los naranjos: La élite y el deporte base

El patio de los naranjos: La élite y el deporte base

Que pase el tiempo para poder sentarte un día simplemente a ver en lo que se han convertido, verlos competir, ver como viven cada experiencia, ver en sus rostros inocentes, el esfuerzo, el dolor, el cansancio, la garra y la entrega que supone el deporte, observar la decepción tras una derrota, la alegría tras una victoria, ver esas miradas de satisfacción cuando les sale bien eso que tanto han entrenado, eso en lo que tanto les has insistido. Verlos como a base de trabajo se ganan un hueco entre los mejores, verlos abrazarse a sus compañeros y rivales, ver sus caras de alegría, sus sonrisas, verlos simplemente felices haciendo su deporte, verlos como se han hecho grandes deportistas… hace que se te pongan los pelos de punta y se dibuje una inmensa sonrisa en tu cara.

Todo eso, es lo más satisfactorio, lo más enriquecedor y lo más bonito del mundo para un entrenador, y eso, es lo que de verdad te hace sentir grande.

Yo lo tengo claro, la máxima ÉLITE que existe, es el DEPORTE BASE.

Mario Ortiz Rodríguez.

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