Teletipo

El patio de los naranjos. Historia de superación. Josema Conde Moreno

Hoy, en una nueva edición de “El patio de los naranjos”, os traigo una historia de superación, la historia de un luchador, la historia de Josema Conde Moreno.

Todo comenzó una tarde de invierno del año 2001, un sábado más concretamente.

Josema, nuestro protagonista de hoy, nacido en Ronda el 24 de noviembre de 1983, se encontraba entrenando con su bicicleta por la Serranía de Ronda junto a unos amigos, como cualquier otro día de entrenamiento.

Pero ese, no iba a acabar resultando un sábado como cualquiera de los anteriores, un fallo en una curva, un simple descuido, provocó un impacto contra una zona de arbustos y una posterior caída al suelo que desembocó en un fuerte golpe en su espalda.

En un instante, sin tiempo para asimilarlo, la vida de aquel chaval de 17 años por aquel entonces cambiaba de manera repentina y lo hacía para siempre.

Sin perder la conciencia en ningún instante, rápidamente él y sus amigos se daban cuenta de que algo no marchaba bien, si no podía levantarse solo, algo estaba pasando.

Desde el lugar del accidente fue trasladado al “Hospital Serranía de Ronda” (Ronda, Málaga), una vez allí, cuando los servicios médicos se percataron de lo que ocurría, decidieron trasladarlo rápidamente a la UVI del “Hospital Virgen de la Victoria” (Málaga).

Historia de superación. Josema Conde Moreno

Historia de superación. Josema Conde Moreno

Días más tarde, tras la intervención a la que fue sometido, nuestro protagonista conocía por primera vez el diagnóstico de lo sucedido, tenía “paraplejia completa”, algo que se traduce como la paralización completa de la parte inferior del cuerpo, y lo que es más duro, sin recuperación posible.

Tras pasar unos días ingresado en el hospital de Málaga recuperándose de la operación, lo trasladaron al Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, un hospital completamente especializado en este tipo de lesiones.

En aquellos 7 meses que pasó ingresado en este centro, fue cuando Josema acabó entendiendo y aceptando realmente lo que le había ocurrido, y no porque no se lo hubieran explicado antes, sino porque hasta que no lo vio y sintió de esa manera, no se hizo del todo a la idea.

Para explicar y expresar la estancia durante aquellos meses en el  hospital de Toledo, harían falta demasiadas líneas, fueron “sólo” siete meses, pero en los que ocurrieron infinidad de cosas, tanto buenas como malas, y en los que tuvo la oportunidad de conocer a mucha gente nueva, relacionada con su mundo, con su nuevo mundo.

Un cúmulo de vivencias, situaciones y experiencias, que fueron forjando y alimentando la fortaleza de este guerrero del que hoy les hablo.

Por aquel entonces, este joven de 17 años era un estudiante apasionado por el mundo del deporte, y más aún del mundo del Mountain Bike. Este deporte, para él, era algo más que un hobby, a ello le dedicaba todo el tiempo del que disponía y siempre intentaba estar lo mejor posible para afrontar las distintas competiciones que disputaba, donde obtenía buenos y meritorios resultados, algo que le motivaba aún más para no bajar el nivel de entrenamiento y esfuerzo día tras día para llegar a alcanzar sus objetivos.

Tras el accidente, su vida daba un vuelco en todos los aspectos, también en el deporte, donde las aspiraciones y metas marcadas para su futuro se vieron truncados por completo y de repente. Al principio, esta decepción, esa situación de levantarse y ver que no podía seguir haciendo lo que más le gustaba, le agotaba, le hacía polvo por dentro, había perdido la motivación por prácticamente todo.

Su estancia en Toledo le permitió conseguir ver la vida de otra manera, ver a tantas y tantas personas que le rodeaban con el mismo “problemilla” y que aun así sonreían a la vida cada día, le hizo pensar en la edad que tenía, todo lo que tenía por delante, sintió de cerca a la gente que le acompañaba en su camino, se dio cuenta que no estaba solo y pensó en esas personas que sólo querían una cosa, seguir viéndolo feliz, que recuperara la ilusión y las ganas de vivir la vida.

Que fuera sentado en una silla de ruedas en vez que estando de pie no importaba, todos querían verlo de vuelta, recuperarlo, el verdadero Josema tenía que volver.

Desde ese día Josema decidió levantar la cabeza y ponerse el mundo por montera.

Una de las personas que por aquella época le ayudó a realizar este cambio fue José Miguel López Agudo, actual seleccionador nacional femenino de baloncesto en silla de ruedas.

Por aquel entonces, era también el responsable del área de deportes del Hospital Nacional de Parapléjicos, además del entrenador del equipo de baloncesto en silla de ruedas de la ciudad de Toledo.

El baloncesto en silla de ruedas nunca había llamado demasiado la atención a nuestro protagonista, pero tras la continua insistencia por parte de Jose Miguel para que algún día lo probara, tras un tiempo acabó aceptando, fue su primer contacto con la silla de ruedas y el balón de baloncesto. El deporte le comenzaba a devolver la ilusión.

Al principio le costaba trabajo, era algo completamente desconocido para él, se le hacia complicado dominar la silla, el balón, y mucho más las dos cosas a la vez.

Cuando empezaba a cogerle el gustillo y se encontraba cada vez mejor en este nuevo deporte, le dieron el alta en el hospital y tuvo que volver a Ronda.

Una vez en casa, estuvo varios años sin hacer nada de deporte, volvió al instituto para seguir cursando sus estudios y siguió con una vida más o menos normal. Aunque nuestro protagonista no se sentía completamente realizado, le faltaba algo; él era una persona muy activa y siempre había dedicado mucho tiempo al deporte, y le faltaba eso, quería volver a entrenar, quería competir, y aunque ha hecho un poco de todo, tiro con arco, atletismo, tenis de mesa, esquí, piragüismo… quería probar suerte con un deporte que le había dejado marcado y con ganas de más, el baloncesto en silla de ruedas.

En su ciudad no era posible practicarlo, y él lo tenía claro, en cuanto dispusiera de carnet de conducir y coche, buscaría el equipo de baloncesto que tuviera más cercano.

Este caso era el equipo de baloncesto de Marbella, que militaba en 2ª división, un buen nivel para poder empezar a jugar y coger experiencia en esta disciplina.

Nada separaba a Josema de las ganas que tenía de volver a competir y sentirse deportista, ni tan si quiera los kilómetros de curvas y más curvas que separan Ronda, de Marbella, y que tenía que hacer él solo cada día conduciendo su propio coche.

En Marbella volvió a sentirse deportista y a su vez terminó de recuperar la ilusión por todo, había transformado su historia, esa que había cogido un guión tan complicado, volvía a tener la vida que quería y con la que disfrutaba, le había ganado el pulso al destino.

4 años estuvo Josema en el conjunto marbellí, en el que fue dominando este deporte a pasos agigantados y en el que fue cogiendo un nivel cada vez más alto. Su gran ambición y ganas de seguir creciendo, no quedaron ahí, él quería probar algo más, quería ver y demostrarse a si mismo si sería capaz de estar en un equipo con un nivel superior, ver si podría llegar a codearse con la élite de este deporte.

Pues bien, un día le llego esa oportunidad, surgió la maravillosa posibilidad de jugar en el ONCE Andalucía de Sevilla, de 1ª división, uno de los mejores equipos del país, un auténtico sueño para él. Este cambio supuso un gran salto, se trasladó a vivir a Sevilla y toda su vida cambió bastante. En lo que respecta al baloncesto, cada día era un continuo aprendizaje, lo que le permitió mejorar individualmente de manera muy notable, aquello era otra historia, otro nivel, estaba con los mejores.

En el equipo de Sevilla estuvo toda la temporada en los primeros puestos de la clasificación y pudo disputar su primera Copa del Rey. Este gran equipo, debido a la crisis que tanto ha perjudicado a numerosos clubes deportivos, acabó desapareciendo a final de temporada, lo que provoco que cada jugador buscara suerte en otro equipo.

Josema puso camino a Burgos, para enrolarse en las filas del Servigest Burgos, un conjunto en el que estuvo durante dos temporadas y en el que se tenían objetivos distintos al de su anterior etapa, pero un equipo que también militaba en la máxima categoría y con el que pudo disputar una nueva edición de la Copa del Rey.

Al finalizar esa temporada, fue convocado por la Selección Andaluza, con la que pudo disputar su primer Campeonato de España por Autonomías.

Tras esas 2 temporadas en Burgos, le surgió una nueva oferta que aceptó sin dudarlo, un grande llamaba a su puerta de nuevo, su nuevo destino sería Badajoz, y el equipo, el Mideba Extremadura.

En lo deportivo era un gran cambio, el Mideba venía de ser Subcampeón de la Copa del Rey, tercero en la liga, y campeón de una competición europea.

En la temporada de su llegada consiguió un meritorio tercer puesto en liga, además de debutar como jugador en competición europea.

Al igual que el año anterior, en la fase final de la temporada, disputó un nuevo Campeonato de España por autonomías con la Selección Andaluza, con la que se proclamó campeón de España en un campeonato disputado en Córdoba.

En la actualidad, además de estar finalizando sus estudios universitarios, sigue jugando en el equipo extremeño, y al igual que la temporada anterior, el equipo sigue manteniendo un nivel muy alto. Actualmente son terceros en la clasificación de liga, donde tienen opciones de victoria y han finalizado 4º la fase final de la Copa del Rey.

Al igual que estos años atrás, uno de sus objetivos para este año, será disputar un nuevo Campeonato de España por autonomías con la Selección Andaluza.

Josema, el mismo que nunca había cogido un balón de baloncesto sobre una silla de ruedas, a base de constancia, sacrificio, ambición y sobre todo, muchas ganas de superarse día tras día, lo ha conseguido, forma parte de la élite de este deporte.

Historia de superación. Josema Conde Moreno

Historia de superación. Josema Conde Moreno

Durante todos estos años en el mundo del baloncesto en silla de ruedas, son muchas las experiencias vividas, las personas encontradas en el camino, los grandes amigos conocidos, las ciudades visitadas, las puertas derribadas, las vivencias experimentadas.

Este es un deporte, que al igual que todos los destinados para personas con discapacidad o cualquier otro deporte minoritario, no le va a hacer rico, ni le va a solucionar la vida, pero es una forma de entender la suya, una forma de disfrutarla, una forma de vivirla.

Un deporte que a Josema le ha hecho volver a sentirse útil, sentirse fuerte, le ha devuelto la ilusión, la felicidad a sus días, y con el que ha demostrado con creces, que cualquier obstáculo es pequeño en esta vida si tu ambición y entrega lo supera.

Gran persona, gran deportista y gran amigo, del que hoy me he permitido el lujo de contar su historia, porque es un ejemplo de lucha, un ejemplo de vida.

 Y ahora…

¿Nos quedamos lamentándonos de nuestra desgracia pensando que todo está negro y no tiene arreglo ni salida posible?

Mirar a vuestro lado, siempre habrá alguien en peor situación, la vida es muy corta como para perder el tiempo, levantaros y luchar por vuestros sueños, por complicados que parezcan, sólo vosotros marcáis vuestro límite. Sonriámosle a la vida.

Mario Ortiz Rodríguez.

2 comentarios en El patio de los naranjos. Historia de superación. Josema Conde Moreno

  1. soledad gaitan bernaldez // 22 marzo, 2015 en 14:06 // Responder

    “la vida te da un giro de 360 grados ,pero no queda otra que asumir nuestra nueva situacion,estamos poco tiempo aquññi como para estar todo el día lamantandonos, nos ha tocado el gordo,pero hay que intentar que no nos joda por completo

  2. ¡¡¡ Enhorabuena!!! Gran ejemplo de superación y de vida me gustaría mucho enviarte un abrazo si me lo permites

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.

*