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El león cordobés: “el Córdoba CF y la Rueda del Samsara”

Está muerto, el ataúd del Córdoba CF en Primera División está ya cerrado e introducido en su correspondiente y estrecho hueco, la mirada incrédula de algunos de los más allegados se centran en el agujero y en la caja con restos que descansan latentes que hay en su interior.

Los sepultureros ya han agarrado sus palas y comenzado a esparcir la tierra del descenso sobre la tumba. Los cordobesistas marchan a sus casas muy tristes y decepcionados con la vida -“¿por qué nos tratas así?” le preguntan a la vida-, casi con lágrimas en los ojos, recordando aquellos momentos junto al ya inexistente club cordobés en la élite del fútbol español; aquel gol de Uli Dávila in-extremis que desató la locura en la ciudad, esa victoria en San Mamés -estadio donde no han ganado esta campaña ninguno de los reyes de Europa, ni el Real Madrid (ganador de Champions), ni el Sevilla CF (ganador de Europa League)-, las dos victorias consecutivas frente a Granada CF y Rayo Vallecano, y el precoz gol frente al SD Eibar que equivalía a récord de Florin Andone son las mejores vivencias, esas que se guardan a fuego en la retina, pero quedarse mucho rato hundido entre esos pensamientos es quedarse estancado en la fase de aceptación, y superar este proceso necesita mucha colaboración mental y no echar la vista al pasado.

El león Cordobés: Otro Golpe más

El león Cordobés: el Córdoba CF y la Rueda del Samsara

Según dice Buda y su religión, la vida de un individuo da vueltas como una rueda, la Rueda del Samsara. El ánima o espíritu se separa del cuerpo al fallecer, guarda la experiencia y sabiduría obtenida en la vida anterior y vuelve a reencarnarse en otro ser hasta que este dota del suficiente crecimiento espiritual para no necesitar nada más del plano terrestre. Si el Córdoba CF va a resurgir, necesita aprender de su pasado -de sus vidas pasadas, de las cuales ha debido obtener experiencia- y optar un poco más por mimar a la afición, esta no es tonta -todo lo contrario-, y cuando se le da un poquito de amor por muy poco que este sea, lo multiplica por mil, y una hinchada entregada a su club durante toda una temporada es un seguro de vida, válgame la redundancia. De otras vidas anteriores también puede quedarse con un mensaje: “se puede subir”, sí se puede, la entidad cordobesa ha de tener ese retazo entre ceja y ceja, y debe ser inamovible. Se pudo, se puede y se podrá.

Prosiguiendo con la macabra historia, que no finaliza aquí -ojalá-, hay que redactar también esa noticia que nunca quieres dar. Bien sea por haberse quedado huérfano tan pronto, por la inexperiencia, o por miedo a lo desconocido, justo un día después del fallecimiento del padre, el Córdoba CF ‘B’ entró en coma, y por lo que cuentan los médicos sólo un milagro lo haría despertar y aferrarlo a la vida otra vez -la Segunda División ‘B’-. La familia cordobesista, lejos de creer en milagros -que no han hecho acto de presencia a lo largo de la temporada-, ya ha comenzado las gestiones con el tanatorio de Córdoba y ha comenzado a buscar precios de coronas en floristerías para la más que anunciada segunda pérdida de la campaña para la familia blanquiverde que debe ser buena, la verdad, porque no deja de recibir elogios de otras familias que desean volver a ver a ver al Córdoba CF y a su afición en lo más alto. Por algo será.

Y justo cuando la oruga pensó que era su final, se convirtió en una mariposa…

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