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El Himno de los Iracundos: La gota de tinta en… Cincuentapuntismo sobrevenido

El duro revés que ha supuesto el nefasto inicio de 2017 ha vuelto a traer a Córdoba los fantasmas del pasado, además de enterrar la esperanza con la que se vivieron los primeros partidos de Carrión, una situación dramática que pareció dar un respiro contra el Alcorcón pero que volvió a golpear al equipo en Tarragona.

Y es que si algo puede salir mal, saldrá mal. Y para muestra, un botón, que diría el señor Murphy, cuya ley está cumpliendo a pies juntillas este Córdoba perdido, sin rumbo, a la deriva. La sequía del nuevo año fue volteada por, precisamente, uno de esos jugadores de los que se esperaba mucho y hasta ahora han demostrado poco, un Alfaro cuyo renombre en la categoría no le ha impedido deambular por el campo cada vez que ha salido.

El himno de los Iracundos: La gota de tinta en... Crisis| Foto: Miguel Angel García

El himno de los Iracundos: La gota de tinta en… Cincuentapuntismo sobrevenido| Foto: Miguel Angel García

El centro de aquel hipercelebrado gol lo puso, para más inri, patapalo Bergdich, un hombre cuyas estadísticas como futbolista deberían calcular más los balones que echa fuera del estadio que los pases que acierta en cada partido. Pero, así es el fútbol, Alfaro y Bergdich se aliaron con el dichoso Murphy para fortuna nuestra, y dieron tres puntos de oro a un Córdoba sin los cuales hoy se vería colista.

Sin embargo, como quien hace la ley hace la trampa, el legislador Murphy volvió a cargar contra el Córdoba en casa del Nàstic, esta vez con más crudeza que nunca. Una expulsión a los quince minutos de juego, dos lesiones y un gol con el tiempo añadido ya cumplimentado hicieron que el conjunto blanquiverde se volviera de vacío de tierras catalanas, para afrontar con la soga al cuello dos choques seguidos como local que serán cruciales para la salvación.

Sí, han leído bien, para la salvación. Y es que este Córdoba mediocre no puede, ni debe, plantearse otra cosa que no sea llegar a esos manidos cincuenta puntos que tranquilizan a todo equipo de Segunda que no quiere verse en el infierno de Segunda B. Por eso, y a pesar de los fallos evidentes cometidos por directiva, cuerpo técnico, jugadores y demás, los aficionados debemos estar con el equipo ahora más que nunca, porque los presidentes, los entrenadores y los jugadores van y vienen, pero los que nos quedamos aguantando el chaparrón de lo que venga somos nosotros. Hay que seguir animando, y que no vea yo a ese Murphy merodeando por El Arcángel, que se entera. Quedan 20 puntos…

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